La formación profesional en: mar

En el mar, ambiente tradicional de actividades submarinas (deportivas, para aficionados y para deleite), el adiestramiento DEBE excluir estos aspectos recreativos y hacer considerar el mar como un verdadero AMBIENTE DE TRABAJO.

Este ambiente, en el que la capacidad técnica ya adquirida en muchos ejercicios prácticos en lago y "torre", debe poder emplearse con aquella indispensable profesionalidad que deberá ser demostrada a las empresas que, al tener una óptima consideración de la actividad formativa de la Escuela en sus 40 años de actividad, esperan un elevado rendimiento en el trabajo que ofrece las necesarias garantías para el contrato de trabajo.

Las empresas saben, inclusive demasiado bien, que la Escuela selecciona y proporciona a todos los alumnos/aspirantes trabajadores todas las nociones teóricas y de aplicación indispensables; los conocimientos de las metodologías y de los protocolos de acción para la prevención de infortunios; y la formación psicológica y técnica de aplicación mediante una información capilar, referida particularmente a los riesgos inherentes a la actividad submarina. Esto asegura aún más a las empresas nacionales la absoluta seguridad de su elección.

El esfuerzo técnico que el alumno tiene que hacer durante la formación en el mar, en la cual tendrá que emplear las capacidades psicofísicas y técnicas de aplicación desarrolladas durante el adiestramiento práctico precedente (en piscina, lago, torre, etc.), es considerado por la Escuela la base de las pruebas propuestas. Éstas fueron estudiadas teniendo en consideración los conocimientos específicos y las experiencias prácticas del equipo directivo de la Escuela a lo largo de sus más de 30 años de actividad. Esta formación pondrá al Técnico Submarino en la condición de conseguir una experiencia práctica comparable a la realidad de la vida laboral, a la vida en un verdadero astillero de obras submarinas y que comprende toda la vasta gama de uso y costumbres que caracterizan la gran mayoría de las empresas nacional e internacionales del sector.

El uso de instrumentos, por lo contrario, tiene una importancia secundaria, dada la sencillez de uso de los mismos, que están incluidos en el programa normal de instrucción de la Escuela. Los instrumentos que tienen un uso particular, que varían según la empresa, son generalmente objeto de "cursos internos" de carácter empresarial y de especialización.

Todos los alumnos tendrán que sentirse responsables, parte activa y participante a la resolución de problemas submarinos de medio y elevado compromiso psicofísico y técnico expresando, así, aquella profesionalidad adquirida durante su ciclo de formación profesional.

La otra cara de la moneda de esa capacidad de participación es, evidentemente, una mayor maduración de formación y el atesorar de la experiencia, de la cual el alumno se aventajará a través de situaciones prácticas reales y contingentes, vividas en condiciones de apuro, pero de extrema ventaja psicofísica y técnica de aplicación.

Se trata de la misma realidad de problemas y metodologías de cualquier empresa que trabaja en Italia y al extranjero. Por ello se puede afirmar que la Escuela es unAMBIENTE DE TRABAJO o un ambiente de trabajo ESCUELA..

En las actividades del curso se intercalarán pausas diarias, más o menos largas, de espera bajo el sol o, sobre barcos de apoyo, parcial o totalmente equipados, durante la realización de las tareas de ejecución establecidas por la Dirección del Curso.

El aspecto térmico y el aburrimiento, la paciencia unida al cansancio, podrían reducir las resistencias psicológica y física del Técnico Submarino, quien, a su vez, tendrá que desarrollar su tarea, en cualquier momento del día, utilizando el bagaje psicofísico, técnico y de experiencia adquirido en las prácticas anteriores. La Escuela define estas capacidades de adaptación, rendimiento actuativo y de técnica de aplicación con el término de PROFESIONALIDAD..

Naturalmente, también este entrenamiento, que se logra durante el ciclo de formación dedicado a la potenciación psicofísica, tendrá la máxima importancia en el entrenamiento, así como el adiestramiento al esfuerzo físico y a la resolución técnica de las pruebas de actuación.

Además, los trabajos en dársena (o en ambiente portual), los más frecuentes en la actividad profesional de un operador submarino, son aún menos atractivos de los desarrollados en mar, por razones obvias si se consideran las particulares características ambientales.

Para poder trabajar en este ambiente natural se exige la máxima eficiencia psicofísica y técnica del aspirante Técnico Submarino, el cual debe ser entrenado específicamente en estos ambientes si se le quiere proporcionar las capacidades necesarias de adaptación ambiental de carácter fundamentalmente psicológico, al que todos los expertos del sector dan una importancia fundamental a fines de la prevención de riesgos.

El adiestramiento técnico y laboral, por lo tanto, debe aspirar hacer profesionalmente aceptable todo lo dicho hasta ahora, al fin de alcanzar la máxima eficiencia laboral unida a el conocimiento de todas las normas de prevención contra accidentes.

El logro de esta finalidad formativa, que la Escuela se propone alcanzar desde el inicio del curso (si bien sepa que este nivel profesional es muy superior a las exigencias de trabajo de la gran mayoría de empresas nacionales y comunitarias) es considerado el nivel mínimo de competencia que pondrá el alumno en la capacidad de ejecutar rigurosamente las normas de Higiene y Seguridad.

Todo lo mencionado, con orgullo, permite actualmente a la Escuela afirmar, sin duda alguna, que su actividad formativa ha permitido y sigue permitiendo la completa realización de una de las finalidades fundamentales de la Escuela, es decir el desemboque laboral de muchos jóvenes.

Por lo tanto, el mar concluye el ciclo de formación práctica iniciada en la piscina y que sigue en el lago y en la "torre". La suma de los puntos obtenidos en las pruebas prácticas permitirá o no la ADMISIÓN a los exámenes finales, que se desarrollarán sucesivamente ante la comisión regional de final del curso, a fin de obtener, o no, el único título que dará derecho a realizar actividades de trabajo específico: la CALIFICACIÓN PROFESIONAL de Operador Técnico Submarino.