![]() |
|
La indispensabilidad de esta fase de adiestramiento, preliminar a las pruebas prácticas hidroespaciales, es tan evidente si se compara la actividad de formación psicológica y técnica de un aspirante submarino profesional (batinauta) con la de un aspirante astronauta que tuviera que renunciar al adiestramiento en el simulador de hipobarismo que se hace antes de la misión aerospacial. El aspirante técnico submarinista tendrá que superar problemas de carácter técnico, instrumental y psicológico exactamente en la misma forma que el aspirante astronauta, si bien actúe en un ambiente diametralmente opuesto. Prever un ciclo de adiestramiento práctico limitado sólo a las inmersiones, dejaría a los alumnos expuestos a un riesgo para su incolumidad física absolutamente inútil y excesivo, debido a la falta de la "gradualidad" formativa necesaria entre la piscina y las aguas externas. Esta gradualidad se realiza sólo mediante un pasaje intermedio que se efectúa con el uso de un simulador de presión, es decir la cámara hiperbárica, que puede garantizar seria y concretamente la prevención contra los infortunios. Ya durante los análisis clínicos de admisión al curso, que prevén la superación de varias pruebas sostenidas frente a una comisión médica, los aspirantes alumnos tendrán que demostrar que no sufren, entre otras, de turbaciones psíquicas relacionadas a la claustrofobia en la prueba práctica realizada en la cámara hiperbárica. Todo lo susodicho relativo al adiestramiento en cámara hiperbárica, aspira a:
Ambas cámaras, como de norma y según las disposiciones legislativas actualmente vigentes en Italia (DPR 321 del 20 marzo de 1956 y D.L. 626 del 19 septiembre de 1994), son manejadas por personal técnico hiperbárico (T.I.) calificado profesionalmente según las vigentes leyes en materia de formación y calificación profesional necesaria para el manejo de la misma cámara, con la presencia constante de un médico experto en hiperbarismo. Para la completa eficiencia de la gestión y prevención contra los infortunios, además, es necesario que la cámara hiperbárica se ponga en marcha disponiendo por lo menos de:
Durante todas las pruebas hiperbáricas enfrentadas por los alumnos se elaboran los P.C. - Programas de Compresión - preventivos, correctivos y finales de la fase de Comp./Desc., apuntando todo lo eventualmente anómalo que pueda encontrarse en el comportamiento psicofísico de los alumnos, por parte de los responsables técnicos y sanitarios presentes. Durante la permanencia de los alumnos en la cámara hiperbárica, hasta la batimetría de - 50, ellos mismos tendrán que resolver varios test psicológicos, manuales, intelectivos, mnemónicos, de reflejos, etc. desarrollando aquellas capacidades psíquicas que van a garantizar la seguridad de la verdadera inmersión. Como ya mencionado y según cuanto dispuesto por el DPR 321 del marzo de 1956, actualmente vigente en Italia, para que la prevención contra los infortunios y la SEGURIDAD en la actuación puedan ser garantizadas en lo que concierne los ocupantes de la instalación hiperbárica será indispensable, además de todo lo susodicho, una segunda instalación hiperbárica, colocada al lado de la utilizada. Las DOS instalaciones hiperbáricas (todas activas con la baja presión) tendrán que disponer por lo menos de:
Ha sido sorprendente constatar, en los años de formación profesional para O.T.S. y T.I., la capacidad técnica de aplicación y la creciente capacidad psicológica demostrada en hiperbarismo, por los alumnos procedentes de este ciclo de experiencia práctica. Esto lleva a la Escuela a considerar esta fase de adiestramiento, preliminar a las inmersiones, un medio insustituible para el desarrollo de la formación psicológica y técnica de sus alumnos. |
![]() |
![]() |