La formación profesional en: torre

La actividad de formación desarrollada por la Escuela, sin interrupción desde 1959, ha previsto siempre una formación específica, considerada de extrema importancia, que se desarrolla en la "Torre de entrenamiento". Ésta se considera, debido a la experiencia, un ambiente de actuación "natural" y, por ello, determinante a los fines de la instrucción técnica que hay que dar a los alumnos, en términos de su gradual formación/maduración psicológica, técnica e instrumental.

En efecto, en una piscina tradicional, aunque con portillas alrededor de la piscina (hoy algunas las tienen) difícilmente se pueden realizar las tareas de formación necesarias que se deben actuar siguiendo una metodología didáctica, racional y gradual, finalizada a la obtención de aquella realización psicológica y técnica (no instrumental debido a obvias consideraciones de peso, estorbo e hipotéticos daños que se podrían causar en el fondo de la piscina) de los aspirantes operadores submarinos, a causa de la diferencia ambiental existente desde siempre entre la instrucción técnico/propedéutica, desarrollada en un ambiente circunscrito como la piscina, y los ejercicios prácticos que deben realizarse en lago.

La Torre, al contrario, al permitir una formación/información desarrollada en un ambiente "controlado", sobre todo desde un punto de vista de prevención contra los infortunios, entre las varias tareas educativas consigue satisfacer perfectamente el paso instructivo entre la fase propedéutica en piscina y en lago. Esta fase, según la experiencia, podría ser traumática y arriesgada para la formación profesional de los alumnos, si se piensa en términos de comprensión de las fobias, tensiones, miedos y angustias de la psique humana y, por ende, del aspirante técnico submarino y que hay necesariamente que remover.

La Torre, por lo tanto, como primer impacto psicológico con un ambiente "natural", posterior al período propedéutico realizado en la piscina, constituye aquel necesario, gradual y racional paso de una fase de adiestramiento a otra, que empeña mucho más, como la que a seguir habrá que desarrollar en las aguas del lago. Ésta reduce al mínimo las alteraciones psicológicas indicadas, ayudando a los aspirantes técnicos submarinos a superar también esta delicada fase de formación y de adaptación al nuevo ambiente de trabajo. Esta fase les hace enfrentar con consciente racionalidad y control de sus propios impulsos emotivos removiendo, a la vez, aquellas naturales sensaciones de malestar y de impedimento típicas de quién todavía no ha alcanzado aquel indispensable nivel de autonomía psicofísica necesario para moverse en el ambiente hidrostático con la misma capacidad de adaptación, tranquilidad y autocontrol psicofísico que un ser humano usa para adaptarse al ambiente terrestre, desde su nacimiento.

Por lo tanto, además de enseñar un correcto uso de los instrumentos, hay que estimular el autocontrol y todas aquellas dotes del subconsciente, relacionadas con la madurez psicológica individual, de la misma manera que un niño necesita un educador, sea materno o no, para alcanzar una completa autonomía y control de sus impulsos emotivos, es decir la madurez.

La fase de adiestramiento en Torre cumple perfectamente con este objetivo formativo del perfil caracterial del aspirante técnico, gracias al cambio ambiental desprovisto de traumas. Los alumnos encuentran en este tránsito "equilibrado" aquella racionalidad en el aprendizaje, distinto de lo aprendido en las tibias y tersas aguas de la piscina que, como quiere la Escuela, es de carácter exclusivamente PROPEDÉUTICO.

Se sabe que el desarrollo de las capacidades de adaptación ambiental, tan importantes para la racionalidad operativa del alumno, se diferencian de la piscina:

en el agua a temperatura ambiente;
en la necesidad de adoptar equipos individuales de protección térmica que a menudo han constituido, en el pasado, un elemento claustrofóbico;
en la dificultad de equilibrio a la cual el alumno debe adaptarse durante las inmersiones, unida al balance hidrostático, constantemente variable en forma inversamente proporcional a la batimetría de operación;
en la manualidad con que se deben utilizar las bragas de seguridad;
en el uso apropiado y en la ejecución de las conexiones con sogas con los compañeros de inmersión (body-line/enrollasogas/carrete);
en el aumento del valor batimétrico y, por ende, en el relativo aumento de la columna de agua sobrepuesta al trabajador, etc..

En el fondo de esta Torre, gracias a la disposición de una mesa de trabajo, los alumnos, en turnos, desarrollarán las tareas asignadas,SIEMPRE y SOBRE TODO, siguiendo una ortodoxa aplicación de los procedimientos contra los infortunios, aprendida por los mismos en la Escuela.

Durante dicho trabajo la Dirección del Curso da todas las instrucciones técnicas del caso a través de la radio y garantiza, en forma absolutamente tempestiva, el pronto socorro que TUTELAla inmersión de TODOS los alumnos

En el agua, en el fondo de la Torre, un entrenador técnico y un docente de las materias técnicas o instrumentales, proporcionará las necesarias informaciones especialísticas y enseñará el uso de los instrumentos, la metodología de aplicación, la posición regular de las manos en el "brandeggio" y en las operaciones, todo esto en el respeto de las principales normas de Higiene y Seguridad en el Trabajo. Contemporáneamente, se llamará la atención del alumno para que desarrolle estas tareas, que prevén el uso de específicos utensilios, junto al constante control y aplicación de las técnicas de respiración en inmersión, ya aplicadas en la piscina y estudiadas en las clases teóricas y en las clases de fisiología de la respiración. Éstas prevén, entre otras cosas, el mantenimiento inalterado del ritmo y volumen de la ventilación, QUE CONDICIONA , el trabajo y no viceversa.

Al externo de la torre se colocará una apropiada instalación radio, conectada a las máscaras especiales, en dotación a los alumnos del tipo Kirby-Morgan, y se suministrarán apropiados gases para la respiración. Estas máscaras "especiales", en jergo llamados "cascos", son las únicas instalaciones protectoras que poseen un aparato radio receptor-emisor, entre los más fiables, que permite las comunicaciones entre el alumno en inmersión y el Director Técnico en superficie y viceversa.

El uso instrumental, enturbiando oportunamente el agua de la Torre volverla, perfectamente adherente a la realidad del trabajo, aunque limitada en los valores batimétricos, realiza perfectamente las finalidades de formación unidas no tanto al valor batimétrico (CUANTO),sino al desarrollo programado de las capacidades psicofísicas y técnicas de aplicación(COMO) que ayudaran a "madurar" al aspirante técnico submarino hasta que considere el hidrospacio en el que trabaja, con el mismo criterio de aquello normobárico, aun en la más total ausencia de visibilidad.

Los ejercicios prácticos que tienen lugar en la Torre, estudiados, corregidos, actualizados y experimentados por la Escuela en los 40 años de su actividad de formación en el sector profesional submarino, permiten, no sólo, afirmar que estas experiencias han alcanzan y siguen alcanzando las metas de formación en aquel clima de absoluta seguridad de prevención, racionalidad y gradualidad de información, sino que también desarrollan la formación psicológica del aspirante técnico submarino que la Escuela siempre ha desarrollado entre el período propedéutico en la piscina y las ejercitaciones prácticas en lago.

Estas experiencias han resultado y siguen resultando perfectamente adherentes a la realidad de la operación requerida por las empresas del sector, ya que consiguen, la aprobación de la totalidad de las empresas del sector y prevén una absorción inmediata de los jóvenes, calificados por la Escuela

Eso constituye, evidentemente, la más amplia gratificación moral y social para la Escuela que ve realizarse, concretamente, sus propias finalidades estatuarias perseguidas en favor de los jóvenes en busca de trabajo desde 1959, año de su fundación.